Proceso de traducción

Cuando recibimos un proyecto, se le asigna a uno de los gestores de proyectos de Localsoft, que lo analiza y distribuye el trabajo, en función del volumen de trabajo, entre uno o varios traductores y un revisor. Éste vuelve a comprobar la traducción antes de que se le entregue al cliente. Si el proyecto implica traducir a varios idiomas, se forma un equipo para cada lengua. Nuestros gestores de proyectos preparan para cada traductor un kit de localización, que constituye un valioso instrumento de apoyo para nuestros lingüistas y les ayuda a comprender mejor los contenidos y el alcance del proyecto.

Una vez que se ha puesto en marcha la fase de traducción, seguimos revisando el texto original para detectar elementos que puedan provocar problemas a lo largo del proceso de traducción y prestamos un apoyo constante a nuestro equipo de traductores.

Cuando se ha finalizado la traducción, los traductores la revisan y luego se la entregan a nuestros revisores. Todas las dudas que surjan las plantean y las resuelven nuestros traductores, revisores, coordinadores y gestores de proyectos antes de que el texto pase a la siguiente fase. Cuando el texto, ya totalmente traducido y revisado, está listo para la fase de autoedición y maquetación, nuestros diseñadores toman el relevo y lo vuelcan en su diseño original para garantizar que el aspecto y la presentación del producto traducido sean idénticos a los del original.

Consejos para la preparación de documentos
Un documento que pretende traducirse debe prepararse sin perder de vista esa finalidad y prestando atención a la claridad, coherencia y corrección de su contenido. Los términos ambiguos, los errores ortográficos o de acentuación, la deficiente puntuación, la imprecisión o la incoherencia de la terminología, la falta de claridad de las instrucciones o la ausencia de éstas en el original repercuten negativamente en la calidad del documento traducido. Como el documento original se convierte en la principal referencia con la que cuenta el traductor, éste podrá trabajar de manera más eficiente si el original está bien redactado.

A continuación, le recordamos algunas pistas para la preparación de los materiales que pretenda traducir o localizar. Si sigue estas directrices, ayudará a nuestro equipo a trabajar más eficazmente en su proyecto.

  • CLARIDAD: Elija sus palabras cuidadosamente. Exprese lo que pretende decir de manera sencilla y directa.
  • COHERENCIA: El texto debe entenderse la primera vez que se lea. El mensaje debe ser claro y preciso, y no debe provocar dudas ni plantear discrepancias sobre su significado.
  • BREVEDAD: Como un texto traducido puede ser con facilidad un 20% o un 30% más largo que el original del que procede, prevea espacio suficiente para facilitar una localización correcta. Si el texto localizado forma parte de material impreso, tenga también en cuenta posibles contratiempos con los tipos de letra (fuentes) o la composición del texto.
  • UNIFORMIDAD: Uniformice la ortografía y la puntuación, la redacción, el tono, la terminología y el formato en todo el documento y, cuando se trate de software, en todas las plataformas. Es imprescindible que su producto y su empresa mantengan una imagen homogénea en los mercados internacionales.
  • CORRECCIÓN: Compruebe varias veces la ortografía, la terminología, las cifras, las fechas, el material gráfico y todos los datos del documento para corroborar su exactitud.